Los ryokans de la zona de Moriyama Onsen ofrecen el tipo de estancia que encaja con los viajeros que valoran un ritmo más pausado: habitaciones con tatami, una hospitalidad atenta y los tranquilos rituales que hacen que una noche en una posada tradicional resulte inconfundiblemente japonesa. En lugar de buscar lo espectacular, aquí el atractivo es sencillo y reparador, con alojamientos que invitan a los huéspedes a instalarse, disfrutar de un baño, cenar y experimentar el confort discreto que define una estancia en un onsen.